Bola De
Cristal
Crucé fugazmente mi mirada por encima de una caja del desván.
Entre todo aquel polvo, que delataba la poca actividad allí habida
durante bastante tiempo, me fijé esa caja que, a diferencia de las
demás, parecía nueva, pues no tenía ni manchas ni de humedad ni de
polvo. Me acerqué y la abrí. Hurgué entre objetos banales hasta
que mis manos tocaron algo que desde mi infancia no veía. Era una
bola de cristal con un muñeco de nieve dentro, la cual al agitarla
parecía que nevaba. Nada más agitarla recordé que de pequeño de aquel blanco muñeco siempre sentía compasión y lástima, pues él
estaba ahí, solo, sin nadie más, pasando frío entre tanta nieve.
Me senté en el suelo del desván y sostuve con los ojos tristes la
bola de cristal, pues en ese momento me sentía como mi amigo de
nieve: solo, pasando frío entre tanta gente gélida y olvidado en el
fondo de una caja de cartón, a la espera de que por casualidad
alguien me encontrase.
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